Marketing de celebridades de los 80’s y 90’s

Así como en los productos de consumo masivo, en los autos, en la ropa, etc. podemos identificar productos y, sobre todo marcas que han permanecido por un tiempo bastante considerable en el mercado, manteniéndose vigentes  con el mínimo de cambios, en el ámbito de la farándula podemos encontrar ejemplos de celebridades que se han mantenido en el mercado, prácticamente ofreciendo lo mismo que hace varias décadas. La cuestión importante aquí es: cómo es que sucede este fenómeno y qué podemos aprender de él.

Cabe mencionar que, a pesar de existir muchos ejemplos de actrices, actores, conductores, etc. que han permanecido en el mercado por varias décadas, sin ofrecer algo nuevo desde hace algunos años, me enfocaré en el ámbito musical, usando como ejemplo a varios cantantes de reconocida trayectoria y en varios países de habla hispana.emmanuel_1737

Pongamos nombre al asunto, cantantes como Ana Gabriel, Emmanuel, Rocío Banquells, Dulce, Yoshio, Estela Núñez, Lila Deneken, Daniela Romo y muchos más (algunos más destacados y vigentes que otros), que realizaron una carrera muy exitosa, llena de logros, colocando varios temas entre los más destacados del momento, giras con llenos totales,  algunos ganadores del festival OTI[1] o con brillantes participaciones en dicho evento, en fin, se pueden enumerar muchos logros pero, vayamos al grano.

Lo que nos interesa de estos cantantes es la escasa innovación que demostraron después de esos grandes éxitos, ya que la gran mayoría de ellos siguen manteniéndose vigentes pero ofreciendo prácticamente lo mismo que hace 30 años.

Pero, ¿cómo es posible esto?

Normalmente nos enseñan en la escuela que lo importante es la innovación constante, que es necesario ofrecer cosas nuevas al consumidor, que la evolución es imprescindible, que es necesario reinventarse o la situación puede tornarse difícil y muchos otros dichos.

Pero la realidad es que cuando encuentras una fórmula probada y comprobada, que te funciona y el mercado la sigue aceptando, no es necesario hacer cambios. Hay una regla no escrita en el marketing de celebridades que dice: no compongas algo que no se ha descompuesto aún. Si dicha estrategia funciona, explótala al máximo.

Y esto es justo lo que hicieron dichos artistas. Ya sé que puedes pensar que esto es algo muy poco arriesgado, o que se sitúan en su zona de confort, o que no se atreven a probar cosas nuevas y que esto va en contra de lo aprendido en el aula. Pero también es cierto que varios de ellos intentaron cantar algo nuevo, cambiar de estilo o seguir evolucionando musicalmente; pero la realidad es que el mismo público no aceptó dicha oferta ni se interesó en las nuevas propuestas. Ellos pagan por ver al cantante con los éxitos que colocaron hace tiempo e identifican a estos artistas con esa música.

Por lo tanto, aquí encontramos otra regla que es necesario seguir (y que si te enseñan en el aula): escucha a tu cliente. Identifica lo que quiere, y dáselo. Y eso es lo que hicieron los cantantes. No fue que se encapricharan con su música (o tal vez si), pero lo cierto es que atendieron a su público y se adaptaron a los deseos del consumidor.

Ahora te hago otra pregunta: ¿hasta dónde podemos llegar con esta estrategia? Bueno, eso depende de que tan fuerte fue el impacto causado por las canciones de los diferentes intérpretes, la simpatía e imagen de los mismos, y la cantidad de público que cautivaron en su momento.

No es lo mismo Ana Gabriel que Estela Núñez, ni Emmanuel que Yoshio. En ambos ejemplos los primeros se mantiene con un público cautivo y un mercado amplio, en los segundos casos son estrellas que brillaron y poco a poco se han ido apagando.

Vamos a hablar con ejemplos, de cantantes y sus grandes éxitos, para que identifiquen que realmente sucede lo que afirmo:

  • Daniela Romo: “Yo no te pido la luna”, “De mi enamórate”, “Mentiras”, “Adelante corazón”.
  • Lila Deneken: “Por cobardía”
  • Dulce: “Heridas”, “Tú muñeca”, “Déjame volver contigo”.
  • Emmanuel: “Al final”, “La chica de humo”, “Todo se derrumbó”.
  • Rocío Banquells: “Luna Mágica”, “Este hombre no se toca”.
  • Lupita D’Alessio: “Mudanzas”, “Qué ganas de no verte nunca más”, “Cómo tú”.
  • Ana Gabriel: “Cuanto daría”, “Quién cómo tú”, “Ay amor”.

Esto por mencionar algunos. Dichos éxitos fueron muy sonados durante los años 80 y 90. Además, estoy seguro que varios recordamos esas canciones o incluso las hemos cantado, tal vez con otro intérprete, pero esto ayuda a mantener vigente al artista original.

Muchos de ellos lanzaron nuevas producciones con algunos toques frescos o con duetos para reforzar la oferta musical. Incluso Yuri lanzó los discos “Mi tributo al festival 1 y 2” con nuevos arreglos para las canciones y revivió la presencia de varios de ellos. Pero en esencia, son prácticamente la misma oferta musical.

Obviamente es una estrategia con fecha de caducidad, ya que muchos de los nombres antes mencionados no son conocidos por un segmento muy amplio del mercado, y mucho menos consumido por él. Por lo tanto, conforme vayan pasando los años, la luz de estas estrellas ira atenuando hasta desaparecer, pero es una labor bastante loable el que con estrategias generadas hace tres décadas, dichas personalidades sigan atrayendo a un público cautivo, que lo sigue con una lealtad admirable, ya que en los tiempos que estamos viviendo los cambios son tan rápidos, y hay cantantes tan efímeros que llegan a la cima y desaparecen a una velocidad vertiginosa, que permanecer en la escena musical (aunque sea con lo mismo), durante más de 30 años es algo admirable y digno de estudio.

Por lo tanto, podemos concluir que un buen producto, en este caso un buen cantante, con propuesta, imagen y buen manejo de carrera puede estar presente por varios años, si logra hacer click con su mercado meta.

Cierto es que los tiempos cambian, y lo que se hacía en los 80 no necesariamente tiene que funcionar hoy en día, pero también es cierto que lo bueno llega para quedarse, y cuando creas un impacto tan fuerte en el mercado y dejas huella en toda una generación, puedes mantenerte vigente a pesar de los años.

[1] El Festival OTI de la Canción o Festival de la OTI, cuyo nombre original era Gran Premio de la Canción Iberoamericana, fue un certamen musical donde cada uno de los países pertenecientes a la OTI participaba con una canción, de manera similar al Festival de la Canción de Eurovisión.

Deja un comentario